Una puerta llamada Jesús: entrar por ella es tu decisión

(2:30min)

En el Evangelio escrito por San Juan, capítulo 10, versículo 9, encontramos a Jesús diciendo sobre sí mismo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.” Esta frase, aunque profundamente cristiana, fue inicialmente dirigida a aquellos que no compartían la misma fe que Jesús.

Galicia, con sus aldeas de piedra, sus caminos antiguos y sus campos verdes, ofrece una imagen poderosa para entender esta metáfora. Aquí, donde aún sobreviven los hórreos y los muros de granito que marcan los caminos rurales, la idea de una puerta tiene un sentido literal y simbólico. Es el paso entre lo seguro y lo desconocido, entre el hogar y el mundo exterior. Las puertas marcan comienzos, protecciones y decisiones.

Cuando Jesús dice “yo soy la puerta”, está hablando de acceso. No se presenta como una barrera, sino como una entrada. No impone, propone: quien quiere, entra.

En un mundo que a menudo se siente cerrado y parcializado —ya sea por la prisa, el juicio o el miedo— esta frase resuena como una invitación abierta a todos. Jesús no dice que sólo unos pocos puedan pasar. Dice que quien entre “encontrará pastos”: descanso, alimento, dirección. Para cualquier persona, todos están invitados.

Todos buscamos un lugar donde sentirnos seguros y nutridos, espiritual o emocionalmente. La invitación de Juan 10:9 es a ver a Jesús no como un concepto religioso, sino como la oportunidad para encontrar esa seguridad que tanto anhelas. Como muchas puertas en Galicia, que te llevan a lugares inesperados y maravillosos, así está la puerta de Jesús abierta de par en par para ti.

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